Plumas y pullas (XLV)




“Los periódicos son el segundero del reloj de la historia, un segundero que no sólo está hecho de un metal menos noble como el de los otros dos indicadores, sino que además casi nunca es preciso”.

Arthur Schopenhauer
El arte de insultar


“Opino que el periodismo, aun el más ligero y el más superficial, tiene cierto derecho a entrar en la Historia, si bien no pueda nunca desempeñar en ella un papel mucho más brillante que el que desempeña en un reloj una aguja de marcar los segundos”.

Julio Camba
Un año en el otro mundo

Foto: Periodistas en la Casa Blanca se disputan los comunicados de prensa con la noticia de la rendición de Japón (1945).

Plumas y pullas (XLIV)





“El calendario del periodista, de los tiempos de Larra a los nuestros, ha sido casi siempre invariable”.

Agustín de Foxá
ABC, 7-9-1945


“Contra lo que suele suponerse, el periodismo es un oficio monótono, cargado de ritos que se repiten de forma maquinal. Un oficio que favorece la ilusión circular del tiempo y que practicado largamente induce a una irónica meditación sobre la novedad, santo y seña del oficio”.


“Desde hace unos tres o cuatro lustros, y al igual de todos los otros cronistas que se estiman en algo, yo vengo escribiendo cada Navidad un artículo para explicar las razones de que la Lotería haya echado en el suelo español unas raíces tan profundas. […] las razones en cuestión, […] naturalmente, son siempre las mismas, y no tanto por el vano empeño que uno pudiera poner en no contradecirse, como por la imposibilidad de encontrar cada año razones inéditas”.

Julio Camba
El Sol, 23-12-1925


 

Plumas y pullas (XLIII)





“Y así se explica que tarde sea el nombre de los miedos infantiles, las humedades nocturnas de los periodistas. Al fin y al cabo eso es lo que deben ser, ¿no? Expertos en ritmos, el esqueleto del tiempo”.

Pedro Sorela


“Hubo una revista muy graciosa, fundada por Llanos y Alcaraz, que salió en 1869, titulada ¡A la Una! Pero según iban saliendo números tomaban sucesivamente diversos títulos horarios: ¡A las Dos! ¡A las Dos y cuarto! ¡A las Dos y media!, ¡¡¡A las Tres menos un minuto!!!, ¡A las Tres menos cincuenta segundos!, ¡A las Tres menos cuarenta segundos!, ¡¡A las Tres menos treinta segundos!!”.

Antonio Espina
El cuarto poder. Cien años de periodismo español


“Cuando yo escribía en  El Reloj de Oro, un periódico industrial que nos pagaba los artículos en relojes, yo cambiaba de reloj con una frecuencia suntuosa. Me ponía de acuerdo con un amigo para que me preguntase la hora en plena tertulia, y entre la admiración de los concurrentes, sacaba un reloj inédito con gran prosopopeya. Luego me iba a empeñarlo, y al salir de casa del prestamista, me decía: Time is money”.

Julio Camba
“Me he comprado un reloj”
El Mundo, 6 de enero de 1911
 

Plumas y pullas (XLII)





"Out of my way, you drunken swabs!".

Sirdar Herbert Kitchener, dirigiéndose a los corresponsales de guerra
que cubrían la operación contra los derviches del Sudán (1897)


“Menos mal que la profesión es cada vez más saludable. Ya no hay una botella de whisky escondida en el cajón y mucho menos esos purazos de humo pestilente que se fumaban nuestros predecesores para celebrar una buena exclusiva. El nuevo periodista está abonado a la manzana (Apple, en inglés) y al Aquarius. De hecho, yo les llamo periodistas Aquarius. Son amables con el poder, sus preguntas nunca incomodan y sus crónicas suelen tener la misma fuerza que la bebida isotónica. A veces hasta aplauden al final de las intervenciones”.


Foto de Margaret Bourke-White: Sala de redacción del  Louiseville Courier Journal (1937).

Plumas y pullas (XLI)



“Ahora los periodistas no fuman ni beben. […] Los más jóvenes no fuman, no beben y hacen deporte. Antes, los periódicos se hacían a base de tabaco, café y alcohol. Ahora, no. No beben alcohol, no fuman, hacen deporte y toman poquísimo café. Beben Coca-Cola. Comen con agua. No están acostumbrados a comer con vino. Es una cosa muy boba, pero es así”.

Soledad Gallego-Díaz


"-Jordi Bernal: Es curioso, el periodismo se ha vuelto abstemio.
-Maruja Torres: ¡Oh! Abstemio y silencioso".


Foto de Ralph Crane: El jugador de béisbol Billy Joe Davidson leyendo la prensa (1951).

Plumas y pullas (XL)








“Los hombres de la prensa son borrachos o idealistas, señorita”.


Coronel  Cobb (Walter Brennan),
en La ciudad sin ley
(Howard Hawks, 1935)



“¿Tú es que eres hombre de una sola ginebra? Pues vaya una mierda de periodista”.

Francisco Umbral
Trilogía de Madrid

Plumas y pullas (XXXIX)





“-Yo soy un periodista y no un político. Los políticos son los que me dan trabajo. Yo los creo y los destruyo. No puedo ser uno de ellos. Me destruiría a mí mismo. Queridos vecinos de Sinbone: Yo soy vuestra conciencia. Soy la débil voz que truena por las noches, vuestro perro guardián que aleja a los lobos. Soy vuestro padre confesor. Yo soy… ¿Qué más soy?
-El borracho de la ciudad”.

Parlamento de Peabody (Edmond O’Brien) y respuesta del público,
en El hombre que mató a Liberty Valance
(John Ford, 1962)


“Creía que los periodistas eran abstemios”.

Objetivo Birmania
(Raoul Walsh, 1945)

Plumas y pullas (XXXVIII)





“La gente, o al menos así lo veo yo, prefiere casi siempre que se hable mal de ella a que no se hable en absoluto: cada vez que los pones a prueba (por lo menos, cuando yo lo intento) te reafirmas en tu opinión. No es sólo que con ofrecerles el dedo para que se suban se te echan encima como peces hambrientos; es que se salen del agua, saltan por millares y corren brincando y boqueando con ojos desorbitados hasta la puerta de tu casa. Ya conoces la expresión francesa, tener des yeux de carpe: expresa de manera muy gráfica las miradas que rodean al joven periodista […]”.

Henry James
Los periódicos


“El periódico resulta hoy, en efecto, el gran atizador de la vanidad humana. […] ‘Salir en el periódico’, ver el nombre impreso, citado en el periódico, resulta hoy, para una gran mayoría de los mortales que viven en sociedad, la aspiración y la recompensa supremas.
En los regímenes aristocráticos, el gran esfuerzo consistía en obtener, si no el favor, al menos la sonrisa del príncipe. En nuestras democracias consiste en alcanzar las alabanzas del periódico. Para conquistar esas benditas diez o doce líneas, los hombres hacen de todo, incluso buenas acciones. Ni siquiera es necesario que esas líneas contengan un panegírico, basta con que pongan el nombre, la personalidad en evidencia, con la tinta bien negra, que hoy tiene un brillo más deseado que el antiguo nimbo dorado. No hay clase que no se vea devorada por ese apetito morboso de publicidad, que es tan vivo como en aquellos que parece que prefieren una vida de oscuridad y silencio. Porque, ¿a qué vienen ahora, en estos días, esos frailes dominicos, desde el fondo de sus claustros, a predicar en los púlpitos de París sermones de Cuaresma tan enormemente teatrales y promotores de escándalo? A conseguir una celebridad del tipo Coquelin, e interviews en los periódicos de literatura elegante, y su retrato, con el hábito del gran Santo Domingo, expuesto entre jockeys ilustres y coristas de cancán del Moulin Rouge”.

Eça de Queirós
“Otra bomba anarquista. El señor Brunetière y la prensa”
Ecos de París



“Los periódicos son eco de la opinión […]. Los que más abominan de ellos en público son, por regla general, los que en secreto los solicitan y adulan más. No hay manjar tan exquisito para los hambrientos antojos de la vanidad como una columna de elogios en un diario que circula mucho. Por algo dijo Timon que los periodistas son los que distribuyen ese pan cotidiano llamado la notoriedad y la gloria de que chicos y grandes se muestran tan golosos”.

Miguel Moya
“Prólogo”, El libro de la prensa
(Madrid, Renacimiento, 1911)


Foto de Thomas D. Mcavoy. Periodistas aguardando la llegada de Charles A Lindbergh (1939).

Plumas y pullas (XXXVII)




“Pase porque un periodista francés haya tomado declaración al señor Sagasta como si fuera un reo para decir a todo el mundo lo que opina o proyecta con más o menos exactitud: tratándose de un jefe de partido eso está ya admitido en las costumbres. Pero lo que todavía nos parece una intrusión exagerada de la prensa, por ser de índole privada y casera, es que aquella haya discutido en sus columnas la especie, desmentida por los interesados, de un matrimonio entre un gran orador español y una dama francesa célebre por su nacimiento y sus escritos”.
La Ilustración Española y Americana
22 de septiembre de 1890


“Los ecos de sociedad de cada rincón del globo, suministrados por las figuras prominentes en persona (ah, se les puede comprar, ¡ya lo verá!), servidos día a día y hora a hora con todos los desayunos de Estados Unidos: eso es lo que quiere el pueblo americano y eso es lo que va a recibir el pueblo americano. […] Yo voy a tirar por los secretos, por la chronique intime, como dicen aquí; lo que quiere la gente es justo lo que no se cuenta, y yo voy a contarlo. ¡Ah, sin duda, van a recibir perlas cultivadas! Además, ya no vale eso de clavar una señal de ‘privado’ pensando que uno se puede ceñir la plaza para sí solo. No se puede; no se puede impedir la entrada a la luz de la Prensa. Así que lo que voy a hacer es instalar la lámpara más grande que jamás se ha visto y conseguir que luzca en todas partes. ¡Ya veremos entonces quién es el reservado! Haré que sean ellos mismos los que vengan en tropel a dar información […]”.

Henry James
El Eco

Foto de Allan Grant. Periodistas aguardando a Marilyn Monroe.

Plumas y pullas (XXXVI)



“Te dejo mi cadáver. Reportero
el día que me lleven a enterrar
fumarás a mi costa un buen veguero,
te darás en la Rumba un buen yantar.

Y luego de cenar con mi fiambre,
adobado en tu prosa gacetil,
humeando el puro, satisfecha el hambre,
me injuriará tu dicharacho vil.

Te dejo mi cadáver. Verme ingrato
harto de mi carroña, ingenuamente
dirás gustando del bicarbonato:
Que don Miguel [de Unamuno] no muera de repente”.


Ramón del Valle-Inclán
“Testamento”
[Inspirado por el sutil periodista que le había preguntado:
 “¿Cuándo la diñamos, don Ramón?”]

Foto de Thomas D. Mcavoy, 1951.
 

Plumas y pullas (XXXV)



“Encontrándose gravemente enfermo un hombre público en Madrid, se publicaban noticia tras noticia de este tono: ‘Hoy experimentó el Sr. Z una ligera mejoría’. ‘El estado del Sr. Z es desesperado’. Así en continua alternativa. Cuando murió, La Correspondencia de España empezaba de este modo la gacetilla: ‘Por fin ha fallecido el señor Z…’”.

“Es proverbial lo publicado en El Diario de Barcelona al noticiar un descarrilamiento: ‘Afortunadamente casi todas las víctimas eran de tercera clase’”.

Clemente Cimorra

Foto de Thomas D. Mcavoy. Washington, abril de 1945.


Plumas y pullas (XXXIV)





“¡Cuidado; que la vida (y la muerte) no son lo que se lee cada día en los periódicos!”.

Juan Ramón Jiménez


“Los periódicos no sólo hablan de novedades, de cosas recientes, sino que lo tratan todo como novedad, cosa reciente. Tutankhamón, por ejemplo, es para el periodismo una novedad. En la misma exacta manera leemos que el al­mirante Bangs cayó muerto de un tiro, con lo que ésta es la primera indicación que nos llega de que haya na­cido. Hay algo curiosamente significativo en el uso que hace el periodismo de sus relatos biográficos. Nunca piensa en informar sobre la vida sino cuando publica la muerte”.

Gilbert Keith Chesterton
San Francisco de Asís


“Ha muerto un ilustre literato. En su loor, periódicos y revistas entonan fervorosos himnos. Acaso se exceden en el elogio. Disculpémosles. ¿Qué menos merece un ingenio preclaro, de quien nadie hablará a los ocho días, y cuyas obras nadie leerá transcurrido un año? ¡Sobradamente compensada queda la gloria de un día con el eterno silencio!...”.

Santiago Ramón y Cajal
Charlas de café. Pensamientos, anécdotas y confidencias

Foto: Carl Mydans (noviembre de 1963).


Plumas y pullas (XXXIII)





“[…] y los periódicos constituían, poco más o menos, todo el mobiliario de su conciencia”.

Henry James
Los periódicos


“Cualquiera puede estar por la mañana completamente desnudo, en cuerpo y alma, sin un trapo y sin una idea. Al cabo de un instante, si dispone de algún dinero y gracias a la tienda de trajes confeccionados y al almacén de ideas confeccionadas –que se llama periódico-, puede estar completa y dignamente vestido, por dentro y por fuera, y salir a la calle y ser un señor”.

Eça de Queirós
“El ‘Salón’”
Ecos de París


“Que un solo hombre sea capaz, cada semana y cada día, de obligar en un santiamén a cuarenta o cincuenta mil seres humanos a decir y pensar la misma cosa lo encuentro escalofriante. Nunca puedes dar con el culpable en persona, y los miles de individuos a los que éste incita a los unos contra los otros, son hasta cierto punto, también, inocentes. ¡Maldición, maldición a la prensa! Si Cristo volviese a la tierra no atacaría a los grandes sacerdotes, sino a los periodistas”.

 Søren Kierkegaard